Forma de psicoterapia centrada en las distorsiones del pensamiento respecto a lo que la mayor parte de los individuos consideraría una forma realista de pensar y de interpretar la realidad.
A.T. Beck, que es el mayor representante de la terapia cognoscitiva, considera la depresión, por ejemplo, como una distorsión de lo que él llama la “tríada cognoscitiva”, que consiste en: 1] expectativas negativas respecto al ambiente; 2] una opinión negativa de sí; 3] expectativas negativas para el futuro, por lo que, escribe Beck, “las experiencias de vida del paciente activan los esquemas cognoscitivos que hablan del término de la pérdida. Los diferentes fenómenos emotivos, motivacionales, del comportamiento y vegetativos de la depresión se derivan de estas valoraciones negativas de sí” (1976: 129). El objetivo de la terapia cognoscitiva es de eliminar las distorsiones cognoscitivas para favorecer un tipo de pensamiento más realista. Afín a la terapia cognoscitiva es la terapia racional-emotiva, según la cual en la base de las diferentes formas psicopatológicas existe en el sujeto una convicción irracional, como por ejemplo la de tener que ser siempre amado y aprobado por los demás. También en este caso es necesario modificar la idea distorsionada con el método del “adiestramiento para la autoinstrucción” que consiste en educar al paciente para que contraste por sí mismo sus propias convicciones distorsionadas con juicios más apropiados.
BIBLIOGRAFÍA: Beck, A.T. (1967); Beck, A.T. (1976); Guidano, V.F. y M.A. Reda (1980).