Denominación reciente adoptada para los trastornos de la vida interior provocados por una educación rígida y represiva concomitante a una visión religiosa sexofóbica, como puede observarse en comunidades o sectas religiosas en las que se vuelve irreconciliable el conflicto entre mundo ideal y mundo pulsional, lo que no permite expresarse a la personalidad más que de manera obsesiva, escrupulosa y retorcida.