Afectividad

Esfera de los sentimientos y de las emociones que interactúan con la esfera motriz y con la intelectual, de la que se distingue sólo abstractamente.

El más antiguo análisis de la afectividad se remonta a Platón, para quien la afectividad es perturbadora de la tranquilidad del alma necesaria para la pura intelectualización de las ideas; un estudio sistemático de los estados afectivos se inicia con R. Descartes para continuar ininterrumpidamente hasta nuestros días, sobre todo gracias a los trabajos fenomenológicos de J.P. Sartre y M. Merleau-Ponty y a los ontológicos de M. Heidegger, que llama Befindlichkeit a la situación afectiva de la existencia humana que tiene tanta importancia en el análisis existencial (v.).
1] PSICOLOGÍA. Después que W. Wundt elaboró una teoría de los sentimientos ordenada alrededor de las dicotomías placer-displacer, excitación-inercia, tensión-relajamiento, E.B. Titchener estableció una conexión entre estados afectivos y elementos sensoriales que, con la repetición, ambos disminuyen su intensidad. Son atributos de los estados afectivos cualidad, intensidad y duración; en cambio no les corresponde el atributo de la claridad porque, mientras si se concentra uno en las ideas logra hacerlas más claras, si se concentra en los estados afectivos sólo se llega a su disolución o a su alteración. El funcionalismo consideró los estados afectivos en relación con su capacidad de adaptación a la situación externa, mientras que en el ámbito tipológico E. Kretschmer construyó tipos psicológicos a partir de la connotación afectiva de fondo (v. tipología, § 1, b). Hoy, en el ámbito psicológico se tiende a abandonar el término “afectividad”, considerado demasiado genérico, para sustituirlo con aquellos más específicos de emoción (v.) y de sentimiento (v.), reconociendo al primero, respecto al segundo, mayor intensidad y menor estabilidad.
2] PSIQUIATRÍA. E. Bleuler identificó en los trastornos de la afectividad, y en particular en la incongruencia entre situacion real y manifestación afectiva, uno de los síntomas fundamentales de la esquizofrenia (v.). Bleuler siempre habló de bloqueo afectivo (v. bloqueo) a propósito de la incapacidad de expresar afecto por la aparición contemporánea de dos sentimientos contradictorios, como la ira y la felicidad, y del estupor (v.) como resultado de la ambivalencia (v.) afectiva. En psiquiatría se habla además de psicosis afectiva para indicar los trastornos graves del humor, a los que le siguen trastornos secundarios del pensamiento y de la conducta relativa al afecto. Aquéllos son la depresión (v.), la manía (v.) y la alternancia de estas dos formas en la ciclotimia (v., § 1). En cambio indiferencia, superficialidad y enfriamiento afectivo son frecuentes en las condiciones preseniles y seniles.
3] PSICOANÁLISIS. La afectividad es redefinida a partir de la dimensión inconsciente y cambia radicalmente la forma de investigación. En este ámbito, además, se prefiere, más que el término genérico “afectividad”, el específico de afecto (v.), adoptado por todas las direcciones de la psicología de lo profundo. El psicoanálisis infantil, con J. Bowlby y R.A. Spitz, habla de anafectividad como de un rasgo típico de los niños precozmente abandonados (v. abandono, síndrome de) y deprivados (v. privación).
4] PEDAGOGÍA. La incidencia de la afectividad en los procesos de crecimiento y de maduración se considera a partir de la organización afectiva que connota la relación madre-niño, hasta la implicación relacional sobre base afectiva en el inicio de la juventud, según el recorrido identificado en el ámbito de la psicología de la edad evolutiva (v., § 1), en este campo deudora de las contribuciones teóricas-clínicas dadas por el psicoanálisis.
BIBLIOGRAFÍA: Bleuler, E. (1911-1960); Bowlby, J. (1951); Freud, S. (1915-1917); Heidegger, M. (1927); Kretschmer, E. (1922); Levy Jacob, M. (1950); Merleau-Ponty, M. (1945); Paykel, E.S. (1982); Roveda, P. (1979); Sartre, J.-P. (1939); Spitz R.A. (1958); Titchener, E.B. (1910-1912); Winnicott, D.W. (1965); Winnicott, D.W. (1984).

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