Diferencias y similitudes en los procesos de EPC (Evaluación Psicológica Clínica) para niños, adolescentes y adultos.

Las diferencias fundamentales en los procesos de EPC tienen que ver con las diferencias estructurales de las edades de cada individuo, no es lo mismo el desarrollo cognitivo de los niños, los adolescentes a los adultos, también, en el papel en el que participan en la familia y sociedad, así como en el nivel de responsabilidad sobre su aprendizaje y lo que se espera de ellos. Para explicar esto, iniciaremos con el primer aspecto que corresponde al desarrollo cognitivo.

Evaluación cognitiva.

En estudios del Instituto de Neurociencia Cognitiva de Londres sugieren que el cerebro continúa desarrollándose después de la infancia y la pubertad y que no está totalmente maduro hasta que superamos los 30 años, e incluso no alcanza su plenitud hasta cumplir los 40. Los hallazgos contradicen teorías previas que apuntaban a una maduración cerebral mucho más temprana.

Los resultados de la investigación, dirigida por la neurocientífica Sarah-Jayne Blakemore (2007) del University College de Londres, sugieren que el córtex prefrontal es la zona que experimenta un período de desarrollo más prolongado, esta región cerebral es importante para funciones cognitivas superiores como la planificación y la toma de decisiones. Además, juega un papel clave en el comportamiento social, la empatía y la interacción con otros individuos, y en ella residen algunos rasgos de la personalidad. La profesora Blakemore cree que la corteza prefrontal es en realidad la parte del cerebro que nos hace humanos, ya que hay una fuerte relación entre esta área cerebral y la personalidad, su maduración no está relacionada con los cambios hormonales, sino con la edad y el aprendizaje.

La especialista explica que las imágenes de resonancia magnética tomadas a participantes de diversos estudios muestran que la zona del córtex continúa cambiando hasta que las personas alcanzan los 30 años de edad y, en algunos casos, incluso los 40 años. En su opinión, esta región comienza a cambiar durante la primera infancia, luego se reestructura al final de la adolescencia y tras esto no se detiene sino que sigue cambiando.

Considerando lo anterior, debemos asumir que, no es posible realizar las mismas pruebas en las diferentes etapas de la vida del sujeto.

  • En los niños la evaluación  se debe centrar y realizar en su desarrollo cognitivo normal,
  • En los adolescentes estos se realizan en menor medida y,
  • En los adultos se realiza poco, a menos que presenten trastornos cognitivos graves.

Técnicas psicométricas del evaluador.

Lo anterior hace que los test no sean los mismos para los tres niveles. Por ejemplo, dividiendo aun más las edades;

  • En niños de 0 a tres años, la toma de datos vendrá a partir de elementos concretos como palabras que emita, rabietas, ingesta, expresión emocional, (Izard, 1982) etc. esto apegado a los manuales de clasificación diagnóstica, debido que en algunos casos el niño aun no puede hablar ni escribir. Los cuestionarios a padres son los instrumentos más rápidos, asequibles y baratos, y por tanto los más usados.
  • Durante los tres a los siete años el niño puede ser sujeto a la evaluación realizando numerosas pruebas, aunque las técnicas elegidas serán siempre de observación de la ejecución,  se puede evaluar la psicomotricidad de un niño comparando su nivel de ejecución (equilibrio, coordinación) con los niños de su edad, como ocurre en el EPP (Cruz y Mazaira, 2004), también se puede ocupar el juego y el dibujo para obtener datos subjetivos del pensamiento del niño. Existen pruebas normalizadas que establecen los reactivos mediante el juego como pueden ser el Test de la Pata Negra (Corman, 2001) 
  • A partir de los 7 años, con la conclusión del aprendizaje del lenguaje escrito, el niño puede realizar los diferentes test disponibles en el mercado, como los de TEA Ediciones, sin sobrecargar la capacidad de estar sujeto a una tarea.
  • A partir de los 11 años se da por concluso el período de la niñez y comienza la adolescencia. Aquí ya se dan por superados los problemas de comprensión y reflexividad, aunque los individuos todavía no están conclusos como personas y se mantienen algunas de las dificultades que son características de la niñez. las pruebas deben estar adaptadas para su edad. Por otra parte, cuando llega el fin de la evaluación hay que comunicar los resultados. Es preciso que este acto se lleve a cabo conjuntamente con el joven y los padres, porque la aceptación del diagnóstico es esencial por ambas partes, las cuales tienen que asumir las tareas respectivas que deben conducir a su solución.
  • En los adultos, se puede ocupar todos los test enfocados a su edad o rasgos específico a evaluar, aquí ya no tenemos ninguna restricción en aplicar las pruebas y los resultados se dan a la persona que ha solicitado la evaluación, obviamente complementado con las otras técnicas de la EPC, como es la entrevista, la observación, el historial clínico, etc.

Dependencia.

  • Los niños sí son dependientes. Ellos no van al psicólogo, sino que los llevan, generalmente los padres y maestros. Sólo un 5% de los niños acude por decisión propia (del Barrio, 2002). Este dato es fundamental porque incluso el tipo de problema depende de la percepción que los adultos tengan de la situación. Por tanto, el planteamiento del problema, motivo de consulta, vendrá condicionada por los valores de los adultos y las expectativas que éstos tengan sobre el niño.
  • En la adolescencia, esto cambia un poco, para algunos aspectos el adolescente es dependiente de los padres, pero en otros aspectos no. Por esto hay que contar desde un principio con los adultos y especialmente con los padres, porque son los filtros del problema y los aliados en una posible acción terapéutica.  En muchas ocasiones los padres ocultan datos o dan alguna información falsa empujados por motivos de deseabilidad social. Por esto es importante tomar datos de ambas fuentes y contrastarlas.
  • En el caso de los adultos, ellos acuden a consulta por voluntad propia al darse cuenta que algo en ellos no está funcionando como debería.

Los procesos similares son las mismas técnicas con las que cuenta la evaluación, como;

  • Las Proyectivas, la Observación, las entrevistas, el historial clínico y las pruebas psicométricas, siempre considerando el rango de edad de su aplicación.
  • El tratamiento adecuado a las técnicas de intervención y su evaluación final.

 


Referencias

Blakemore, S. J., & Frith, U. (2007). Cómo aprende el cerebro: las claves para la educación. Ariel.

Corman, L. (2001). Pata Negra Test. Madrid: TEA Ediciones.  

Cruz, M. V., & Mazaira, M. C. (2004). EPP. Programa de Educación Psicomotriz.

Del Barrio, V. (2002). La evaluación psicológica en la infancia y la adolescencia. Madrid: UNED. 

Izard, C. E. (Ed.). (1982). Measuring emotions in infants and children (Vol. 1). Cambridge University Press.

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