Domingo, 12 Julio 2015 01:58

¿Para qué ir a terapia?

Busco desnudarme de lo que aprendí,

olvidarme del modo de recordar que me enseñaron
y raspar la pintura con la que me pintaron los sentidos,
desencajaron mis emociones verdaderas,
desempacarme y ser yo.
No Alberto Caeiro,
sino un animal humano que la naturaleza produjo.
 
Fernando Pessoa.
 
 
 
 
Considero el siglo xxi se caracteriza por el desconocimiento de las propias emociones. El mundo contemporáneo está acostumbrado a pensar mucho antes que sentir evitando a toda costa incorporar sus propios sentimientos. Hay un absurdo temor de mostrar quién se es, incluso a uno mismo. Este absurdo intento por querer llevar todo a la cabeza y encontrar explicaciones lo único que busca es   tratar   de reducir al mínimo sus sentimientos.
Pero afortunadamente este desconocimiento y está escisión se puede reconectar por medio del conocimiento, la integración y la confianza que nos da conocer nuestras propias emociones. Un psicólogo podrá ayudar a un paciente a reconocer que tiene miedo, enojo, vergüenza, asco. Esta intensa intercomunicación que provoca hablar con un terapeuta nos ayuda a reconectarnos, saber quienes somos a partir de nuestra unicidad para comenzar a tener resultados(una terapia que no te de resultados no sirve)   
La vida que nos espera después de hacernos responsables con lo que sentimos nos hará  libres, conectados nuevamente y confiados en el otro.
La integración de las emociones es un derecho que nos ayudará a  tomar las riendas de nuestra vida.
 
 
 

Ficha Bibliográfica
Baudrillard, J. (1978). Cultura y simulacro. Barcelona: letra e.
Ricoeur, P. (1996). Sí mismo como otro. México: Siglo xxi editores.
Youtube. (21 de 09 de 2011). La pendiete resbaladiz de la maldad. Recuperado el 12 de 10 de 2014, de REDES: https://www.youtube.com/watch?v=9rQcxtskG0o

Publicado en Blog
Rogers descubre que los clientes y sólo ellos pueden encontrar la resolución de sus conflictos. Para lograr esa consciencia en el cliente Rogers los acompaña para mostrarles o reflejar las incongruencias que encuentra en cada uno de ellos, no lo hace de una manera autoritaria, tampoco para demostrar su inteligencia, menos aun para indicar un camino, antes bien confía en la inteligencia y la consciencia de su cliente y sobre todo de su propia capacidad de regularse.
¿Pero entonces para qué es necesario el terapeuta si  el paciente conoce todas las respuestas?
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