Jueves, 18 Febrero 2016 05:25

¿de qué hablamos cuando hablamos de histeria?

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Tratando de rescatar este texto que presenta claramente y de forma simpática este problema, me he permitido reproducir su contenido del caché de google.

Hoy  vamos a hablar de la histeria. Intentaremos  centralizarnos en esta problemática específicamente en el género femenino.  Les digo una cosa para comenzar y traten de pensar en esto durante todo el desarrollo que hagamos: La histeria no es una enfermedad en simisma, a mí me gusta pensarla como una forma  patológica que encuentran ciertas mujeres de vincularse con los otros, fundamentalmente con los hombres, pero es también con todo tipo de vínculo en general. Les doy tres ejes para pensar el tema de hoy. Primero: la histérica siempre se presenta al mundo (y en el consultorio) como una gran insatisfecha de la vida y en gran parte de los planos de ésta.  Segundo: siempre hay un telón de fondo de profundo autismo emocional y gran soledad, mucha soledad, más allá de si están o no rodeadas de gente que las adule o las tenga en cuenta desde el cariño. Tercero: siempre hay una gran imposibilidad de desear a un otro de verdad. Se trata de un ?no poder desear? a un otro. El disfrute histérico, el goce de la histeria, está en generar deseo a otros,  y no en desear ella a otros, ¿se entiende? Recuerden esto, es central para entender de qué estamos hablando.

Pero me interesa develar de qué se trata la histeria desde el sentido común, sin mucha palabra rara o cosas propias de la psicología. ¿Que intentamos decir cuando decimos ?¡es una histérica!? o tal mujer ?me histeriquea?? o tantas otras frases populares que escuchamos diariamente.  Para hacerlo más divertido y didáctico les propongo ? a modo de introducción-  que construyamos un dialogo de un paciente con su psicólogo.   Supongamos que el consultante se llama Héctor, soltero, 29 años y con muchos antecedentes de ?malas  elecciones amorosas?.  Y la joven de la cual hablará Héctor se llama Cristina, de 27. Ambos estudiantes.  Yo, solo por hoy, seré el psicólogo, mañana- quizá- lo será alguno de ustedes. Trabajaré tal cual lo hago en mi práctica diariamente. De esta manera hablaremos de la histeria y también del perfil de hombres que suelen fascinarse con ellas. Hoy armaremos la cosa con Héctor,  la próxima voy a necesitar a Cristina, le vamos a dar vida a nuestra joven! Pero bien, manos a la obra.

Héctor: ?Que tal licenciado, la verdad es que ando mal,  que no se qué hacer, esta piba me tiene loco?no sé cómo manejarme con ella. Hablo de Cristina ¿se acuerda? ¿Esa que usted dice que es medio histérica? Bueno, me da todas la señales de que está todo bien, todas, pero cuando intento algo? me dice que no o me esquiva ¡o directamente me planta a horas del encuentro! Y al otro día me llama como si nada. ¡Si viera como me habla! ¡O como está vestida cuando voy a su casa! Estoy desorientado, es inentendible. Yo no soy tonto, las señales están, son reales, no sé qué es lo que quiere. Me estoy planteando o mandarla al diablo  o desaparecer porque la verdad es que a veces pienso que es media jodida esta piba?

Psicólogo: ?¡Muy bueno lo suyo querido Héctor! Usted está explicando muy bien ? mejor que más de un psicólogo- lo que es la histeria. ¿Sabe qué? uno de los aspectos fundamentales de la histeria se puede deducir viendo su comportamiento con los hombres, pues la histérica te dice que SI y que NO al mismo tiempo ¡en el mismo acto! Te da lugar, no te frustra totalmente, pero tampoco te deja que hagas nada y esto impotentiza y desorienta mucho a un varón. Si el que está ahí es un sujeto con tendencia a quedar encandilado con este tipo de mujeres -a la larga o a la corta-  termina sintiéndose  muy mal,  atrapado, sin poder salir? como es su caso Héctor, ¿o no? No es el primer relato que escucho como este en usted, a ver si se despierta un poco?

Héctor: ?¡Y qué sé yo si es histérica o no! ¿Sabe lo linda que es?, lo buena que está, ¡Lo que usted daría por una mina así doctor! Ja ja tiene algo esta piba... magia... encanto... algo que me tiene loco... su soltura? no sé. ¿Qué hago? ¿La vuelvo a llamar? ¿Espero? ¿O la prendo fuego viva? ¿Qué se hace con este tipo de mujer?

Psicólogo: ?Bueno, en la edad media a algunas las quemaban, de verdad, en casos muy graves la asociaban a cosas diabólicas. Tremendo pero real. Estamos hablando de la Sagrada Inquisición. Pero yo no le recomiendo ese camino ¡pues ahí sí que anula toda chance! (Risas). Lo que podemos hacer es explorar  por qué usted sistemáticamente elige este tipo de chicas que lo frustran tanto. Ha tenido varias. Ha armado pareja incluso con muchas. En todas sufrió como loco. Seguramente tienen esa magia. Ese no se qué que usted dice. Lo que pasa es que la experiencia de miles de hombres en el mundo muestra que el costo de enamorarse de esa magia es muy alto Héctor. Yo no me olvido de las otras ?Cristinas? de las cuales usted me ha hablado o con las cuales ud ha estado ¿Recuerda? ¡Yo sí! .Vamos a hablar hoy de sus modelos de mujer o seguimos hablando del tiempo y del gol de Messi al Real Madrid, elija usted amigo?

Héctor: ?Del gol al real Madrid! Sino de qué hablar, ahí sí que no hay histeria! Risas generales.

Fin de la sesión. Después la seguimos. Un aplauso para Héctor que se ve que leyó la bibliografía para hoy, ¡o que paso por alguna histérica! Risas.  ¡Por como llevó sus planteos en sesión!

Bien, nuestro querido Héctor desea a Cristina, tiene fantasías con ella. Por su parte Cristina capta perfectamente ese deseo del muchacho. Lo sabe, sabe perfectamente lo que ella genera en él. No va a dar lugar a un acercamiento erótico, pero lo mantiene deseante y no lo frustra del todo, le sostiene la esperanza de que en cualquier momento arrancan. También puede suceder que se de alguna situación, y hasta puede haber sexualidad, (no es que la mujer histérica no tiene sexo, suelen no tener mucho por cierto, pero no es en todos los casos) pero difícilmente esa mujer se entregue de cuerpo y alma a ese hombre o a algún otro. Puede entregarse de cuerpo y no de alma, o viceversa, su obstáculo es la entrega desde las dos corrientes, la amorosa o tierna y la erótica o más sexual. Porque en la histérica (hablamos de Histeria  con mayúsculas y no de esa dosis de histeria que cualquier mujer tiene)  desear de forma auténtica al hombre es muy difícil, no puede entregarse de verdad... amarlo, necesitarlo y compartir su vida y proyectos con un otro. Pues, señores, amamos cuando nos faltan cosas, porque necesitamos de ese Otro que nos ayude a llenar lo que nos falta (eso es el amor, no todo, pero sí es su esencia). Y en la histeria no falta nada, serían como mujeres completas ¿Entienden? ¿Para qué un hombre? ¿Para que les limite su libertad, sus intereses o vocaciones? Es por eso que lo que más puede hacer ? y lo que mejor sabe hacer- es generar deseo? seducir (la raíz de esta palabra ?seducir? quiere decir traer hacia uno mismo) generar deseo, seducir...pero poco es lo que pueden desear ellas a otros. Esa es la cuestión central.  Observemos a esas mujeres públicas, a  alguna de esas mujeres públicas, a algunas de las  mujeres de la TV, conductoras, vedetes, actrices? panelistas etc. O en las revistas, lean los reportajes que les hacen, escuchen lo que dicen. Tomo este sector particularmente acá  por que puede haber casos que todos conocemos y por que  ese medio es ideal para la escena histérica. Se van a dar cuenta que allí, en su discurso, en sus anécdotas? que no hay lugar para un otro, para un hombre, aún si lo tienen no hay lugar para él.

Ahora bien,  en algún momento todos sus mecanismos de seducción comienzan a no dejarles nada, la vida se vacía un poco, sus carreras, sus intereses... todo se oscurece?se vampiriza? todo cae. Es como si la realidad perdiera ese barniz que le da brillo? todo se vuelve mate, opaco. Es que sin otro para compartir?TODO se vuelve NADA ¡Y es ahí donde quizá emerja la angustia! Ahí es en donde puede venir un cambio, frente a una tremenda insatisfacción generalizada consultan a un psicólogo. Y esto es fundamental, porque ahí sí van a buscar ALGO? ayuda. Les empieza a faltar algo, van a ser escuchadas. Necesitan a otro que las escuche, y es central que ese Otro no esté atrapado en sus modalidades de seducción. Bueno, en principio los psicólogos no deberían quedar atrapados allí, ¿no? No deberían comprar tan fácilmente ese combo de insatisfacción que escuchan. Lo que debe hacer es implicar a la persona, tratar de que esa mujer entienda que mucha es su responsabilidad en lo que padece. Digo: que la paciente pueda entender que ella misma ha construido esa soledad, desterrando a todo hombre que haya pasado por su continente buscándoles fallas por todos lados. Hay que salir al mundo desde otro lugar, a la búsqueda de otro tipo de vínculos. Porque en la histeria todo lo que termina apareciendo al final del camino, es la soledad más brutal y paralizante. Y un tratamiento debería apuntar a que se construyan otros tipos de vínculos. Yo particularmente creo que, en el caso de que se esté frente a una paciente heterosexual, hay que empujarlas mucho a que vean de otra manera a los hombres. Ya les contaré sobre eso.

Recuerdo que una vez una chica, hablando de una conocida de ella que - a su criterio- era una gran histérica me dijo: ?¿sabe que doctor? Es como que para ella los hombres son un ?accesorio?? (Entiendo que un accesorio en el terreno de la indumentaria femenina son aquellas prendas mínimas que adornan un poco el cuerpo, pero que son las prendas fundamentales). No son los hombres algo fundamental para ella, hasta puede prescindir del hombre para la crianza de su hijo, bah, al menos eso dice ella?.  Eso me dijo esa chica cierta vez. Me pareció de una gran lucidez su metáfora, muy ilustrativa, pues hay algo de eso.

Estamos hablando de la histeria (de histeria franca, bien instalada) hay niveles y momentos en toda mujer. Aquí, hasta hemos parodiado a la histérica tipo. Pero la realidad es muy compleja y hay muchas mujeres que tienen este cuadro y se hace muy trabajoso encontrar todos estos rasgos. Pero sin duda que por más camuflados que estén, en algún momento aparecen. ¿Cuál es el sentimiento fundamental que veo en ellas cuando consultan? ¿Qué es lo que empieza a aparecer cuando su forma de ser les empieza a dejar de funcionar en el mundo? Bueno, yo les diría que cuando empiezan a ver a su alrededor, su presente y su pasado, ven un gran desierto de vínculos de amor de verdad y el estado que veo es de una profunda soledad y tristeza. Son mujeres que  tarde o temprano terminan sintiéndose tremendamente solas. Las que han podido armar algo en el territorio de los vínculos, familia, hijos, etc? no necesariamente han podido armar un hogar donde se ame y se necesiten mutuamente. Difícilmente lo vivan intensamente y  den un verdadero lugar a su hombre en todo eso. Apostaría a decir que se trata de una problemática de la soledad. Todo psicólogo, medianamente astuto y entrenado puede captar esa imposibilidad de desear, esa soledad, esa insatisfacción estructural que toda histeria tiene, y hay  mucho por hacer con esta problemática. Suelen ser muy aptas para los diferentes dispositivos terapéuticos. Si bien es muy difícil intervenir en sujetos que ? en algún punto- no necesitan de nadie, se puede hacer un montón, y pueden debilitarse los mecanismos histéricos hasta el punto en que ya no sean un límite para el amor y la vida. Eso en relación a un tratamiento. Pero también he visto a hombres muy seguros de sí mismos que  han ?curado? bastante a muchas mujeres con este problema. Sin que ellas hayan tenido que haber pasado por una terapia. Pero casualmente son hombres que no se encandilan ciegamente con su belleza y con su seducción. Que son los menos. Estamos y vivimos en una sociedad que entroniza mucho a la histeria y a todos sus encantos, todos están fascinados con esas mujeres divertidas, seductoras y bellas que andan por el mundo. Por supuesto que hablamos de sociedades que apuestan a lo estético, a la imagen y a confundir el ?ser con el tener?, digo: ?que yo SOY lo que tengo, es lo que TENGO o lo que muestro lo que me da prestigio como sujeto. Bueno, sistemas así generan mucha tendencia a que las personas, por sobre todo las chicas que están saliendo a la vida, puedan tomar más aun ese camino. Pero por supuesto que no todo pasa por ahí, el modo histérico de vincularse con OTROS es tan viejo como el hombre. Hay sistemas sociales  que ayudan más a elegir ese modo, si, pero no es el eje del problema. En fin, no nos detendremos hoy tanto en eso.

Lic. Gervasio Díaz Castelli.

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