Martes, 05 Mayo 2015 05:12

Aprender de la Mara Salvatrucha.

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INTRODUCCIÓN

La (mara) se refiere a un grupo de amigos, (salva)  El Salvador y (trucha) dícese  de alguien astuto, aunque  también se piensa que Salvatrucha era un nombre que empleaban despectivamente para referirse a los campesinos salvadoreños. La Mara Salvatrucha es una red de pandillas trasnacional que se establecen como clikas locales, unidas bajo el mismo nombre y comparten una identidad  social.  Ahora se considera a los maras como problema de seguridad nacional, los esfuerzos de represión por medio de leyes antimaras, fuerzas policiacas reforzadas con militares, redadas y detenciones lejos de erradicarlos los multiplica. (Quizá los organismos de inteligencia del estado no sean tan inteligentes). Los maras nacen en un contexto excluyente, muchos en la guerra, ya sea la guerra civil del salvador o bien la guerra de hambre que se vive en distintos lugares de Centroamérica. La mayoríade los maras provienen de núcleos familiares rotos, dónde los padres no pueden ver a sus hijos porque buscan trabajos de sol a sol para sobrevivir, o sucede que la violencia física, sexual y psicológica  se instaura transgeneracionalmente como herencia de una guerra ultra violenta.  Por ello, se analizará las influencias culturales, los costos de la exclusión social, sus códigos de comunicación, las emociones y sentimientos, el pensamiento y su conducta como resultado de la influencia social. La reflexión que puede poseer este trabajo espera pueda facilitar algún seguimiento y entendimiento de estos grupos sociales para una posible solución.

 

 

HISTORIA E INFLUENCIA CULTURAL

El salvador estuvo en una guerra civil por más de una década (1980-1982) al parecer esta guerra se origina  cuando el presidente Rafael Zaldívar abolió la propiedad comunal y ejidal provocando la concentración de la tierra en unas cuantas manos y por ende enormes desigualdades sociales, el levantamiento campesino e indígena que ocasionó tal imposición se reprimió con cerca de 30 mil muertos. En 1969 un conflicto hondureño provocó el regreso de miles de salvadoreños establecidos en el país vecino, En 1970 la falta de libertades provoca que el 10% de la población disfrute del 80% de las riquezas del país. Así surgen las Fuerzas Populares de liberación Farabundo Martí y el Partido comunista salvadoreño. También la Unión Nacional Opositora luego de las elecciones dio reiteradas denuncias sobre un fraude electoral, por lo que el 25 de marzo un grupo de jóvenes militares trató de dar un golpe de estado que falló, pero ya se engrosaban las filas de guerrilleros. Y es en 1975  se constituye las Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional (FARN) y al siguiente año el Partido Revolucionario de los trabajadores Centroamericanos(PRTC). Estos grupos armados cooperaban con  organizaciones obreras, campesinas y estudiantes. Para financiarse secuestraban empresarios y funcionarios públicos. Con la finalidad de reprimir estos movimientos de izquierda se formaron grandes grupos paramilitares (Zuñiga Nuñez, 2010). Las familias Salvadoreñas salían de la opresión de tres maneras, luchaban  armados en conjunto con la opresión de la que habían sido víctimas, luchaban en contra de esa opresión o simplemente se defendían. Los tres primeros años de guerra fueron traumáticos dada la inmensa cantidad de asesinatos en el conflicto. La recurrencia a la masacre como estrategia de los escuadrones de la muerte organizados por el ejército fue la norma.  Un Mara nos relata (Zuñiga Nuñez, 2010)

“[...] mira yo ingresé a la guerrilla a los diez años, cuando [...] a huevo pues me hicieron guerrillero [.], a esa edad porque llegaron [los del ejército] y barrieron todo [...]. Porque hicieron un desmadre, en ese tiempo sólo estaba yo, mi hermano y mi hermana en la casa, mis papás andaban por el mercado o esta­ban trabajando. Puta [.] venían matando todos los de allí [la comunidad donde vivía] loco, pero dando corte parejo, todas las casas corte parejo. El dicho era muerto el perro se acabó la rabia, y corrimos nosotros porque de ahí teníamos una casa como a casi medio kilómetro quizás [...] entonces corrimos. De allí llegaron a donde otros vecinos de nosotros; agarraron al señor, a la señora, los hijos pa' bajo, ya la señora como de unos setenta y cinco, ochenta años, morritos como de unos quince años pa' bajo también, todo muerto el perro se acabó la rabia decía el dicho, allí venían barriendo. Nosotros nos logramos ir, a mi hermano lo agarraron allá por donde mi cuñado, por la casa de él. Lo mataron a él y a mi cuñado”.

         Los niños experimentaron en carne propia la guerra civil salvadoreña como soldados, se cree que al menos un 20% de los miembros de las Fuerzas Armadas de El Salvador (FAES) estaba compuesto por menores de edad. Muchos de estos niños se convierten en soldados para sobrevivir pero también para vengarse e incluso por la necesidad de dejar de ser víctimas indefensas. (Santacruz & Arana, 2002). Puede haber atenuantes cuando los niños son afectados en una guerra como ciertos procesos del desarrollo del niño, la disponibilidad de familia, los progenitores o la solidaridad de la comunidad, ya que se  reduce así el impacto mientras se  brindan actividades educacionales, sociales constructivas. Pero cuando se hacen los tratados de paz no existe ningún tipo de políticas de rehabilitación y reinserción social, los niños y jóvenes nos son tomados en cuenta, marginados e ignorados por la sociedad, desvinculados de su identidad, o empujados por la guerra algunos migran a Estados Unidos, y son ellos mismos quienes se hacen cargo de ellos mismos. Muchos migraron a la zona de los Ángeles California, donde frecuentemente fueron víctimas de discriminación y maltrato por parte de otras pandillas mexicanas, afroamericanas y estadounidenses. La violencia sin embargo no era comparable con aquella que habían sufrido los jóvenes salvadoreños y de la que serían capaz de ofrecer a cambio de los insultos.  (Santacruz & Arana, 2002).   

 

 

PENSAMIENTOS Y CONDUCTAS PROPIAS DE LA “MARA” COMO RESULTADO DE LA INFLUENCIA SOCIAL.

Es de esperarse que un sistema familiar tan debilitado como resultado de una guerra, la pobreza, la falta de oportunidades y la marginación sea proclive a la violencia intrafamiliar: el abuso sexual, las adicciones a las drogas, el alcohol, la delincuencia. Por la tanto a la falta de principios y valores. Es decir si toda la sociedad les da la espada desde muy jóvenes seguramente buscarán lo que tanto les ha hecho falta y que les ofrecen estas pandillas: seguridad, identidad y sustento. Los maras consideran a cada integrante una pieza fundamental en la organización, (entonces lejos de excluir se le integra) .

      Se expresan libremente, conviven, escuchan música, se les escucha e incluye (respetando el orden jerárquico) son escuchados. Algo que necesariamente en esta sociedad hace tanta falta.  Viven al límite y pueden hace cualquier cosa que se les antoje, desde violar a alguien (siempre y cuando no afecte los intereses de la Mara) . Y su solidaridad es distinta ya que los códigos que hace que nuestra sociedad excluya a las personas son los que solidarizan a los maras. Para ejemplificar esto diría que la lealtad se muestra cometiendo un crimen para ayudar al grupo. A diferencia de la cultura occidentalizada que piensa cotidianamente en el beneficio personal,  aparece una ideología nosóstrica (heredado probablemente de sus raíces indígenas), ya piensan y actúan por el bien de su grupo social. Por ejemplo las clikas son delimitaciones territoriales que pertenecen a diferentes grupos delictivos, en estos territorios los maras cobran a toda persona que quiera salir o entrar al territorio, así  también si un comercio quiere vender dentro de su clika tendrá que pagar hasta un 50% de sus ganancias, se les cobra incluso a aquellos que venden drogas. Pero todo este caudal de dinero no es en función de enriquecer a pocos miembros de la banda, sino como ayuda para los maras que están en las cárceles o para solventar las necesidades del grupo (Philipson, 2006). 

         Por otra parte en partes de el Salvador en realidad no existen muchas opciones, las clikas están divididas apenas por unas cuantas calles, la clika del enemigo está pasando la tienda por ejemplo, entonces te dan dos alternativas o matas a alguien de la clika enemiga o te matan ellos mismos por demostrar tu débil lealtad al grupo. En El salvador es cotidiano encontrar un promedio de al menos 11 personas muertas diariamente (Philipson, 2006). El pensamiento primordial es la sobrevivencia debido a que las alternativas para ella son lealtad y criminalidad para ser, para existir y ser incluido en el grupo.

 

 

CÓDIGOS DE COMUNICACIÓN.

La comunicación que utiliza los integrantes de las maras mutan continuamente, y sirven tanto para la capacidad de ponerse de acuerdo en milésimas de segundo y actuar específicamente en función de un delito: matar, pegar, amedrentar, robar. Cómo organizativas, de alerta, o bien de compañerismo (Clavería, 2011) Pero su comunicación no se limita a un lenguaje corporal, trasciende sus sentidos y se instaura en forma de tatuajes como advertencia y signo de pertenencia, entre más tatuado estás “más involucrado en la banda.  Deja de existir la privacidad acerca de su lealtad, han entrado en combate y se atavían para ello” (Belmont, 2006). Tal vez es un mensaje de muerte dual, tanto para aquellos que los miran como quienes los portan, ellos mueren por la banda, por las letras que se impregnan de su sangre, los muertos en combate, la gente que apreciaban, en fin, son cartas mortales del amor.

 

 

EMOCIONES Y SENTIMIENTOS.

La emoción tiene un carácter público, el lenguaje corporal  y los gestos son una colección de respuestas observables a ciertos estímulos. Así por ejemplo existen emociones primarias como la alegría, la tristeza, el miedo, la ira, la sorpresa y la repugnancia. Los grupos delictivos de las maras provienen de rupturas familiares, abandono, abuso, droga, sexo. La emoción primaria a este conflicto debe provocar principalmente una enorme tristeza, ira y miedo. Las emociones según (Damasio, 2000)son complejas colecciones de respuestas químicas y neurales que cumplen un papel regulador. El miedo nos prepara por ejemplo para huir o atacar, la amígdala intenta predecir un potente peligro. Y por si fuera poco cada vez que enfrentamos un hecho traumático ese peligro se grava en la corteza prefrontal ventral, es decir que las pandillas cada vez que viven algo similar actúan agresivamente recordando hechos anteriores, podría postular aquí de hecho que este tipo de paranoia gradual genera pues esa adicción al crimen o bien un estrés postraumático. La ira también debe ser una emoción frecuente, loriginada en su mayor parte por la exclusión de la sociedad, el abandono de los padres, la nulidad en la que son marginadas. Claro que pienso que detrás de estas emociones existe una gran tristeza, casi olvidada, desechada y más aun generadora (por su aspecto de asunto inconcluso) de una continúa irritación.

          Otro hecho trascendente me parece son las emociones secundarias o sociales, estás se adquieren, forman parte del cerebro debido a la evolución social en la que nos hemos desarrollado. Estas también funcionan como reguladoras de la sociedad y sirven para mantener la armonía en grupo, su estructuración neurológica debió comenzar a desarrollarse desde las primeras comunidades humanas. Las verguenaza y la culpa es una emoción que se puede identificar en casi cualquier persona que a cometido un crimen . Pero los maras ocultan esa culpa con los códigos de jerarquía que establecen. Por ejemplo si un miembro de cualquier familia  es encarcelad, es probable que éste sienta vergüenza, y está verguenza generalmente se extiende a los miembros de la familia y personas cercanas.   Pero en los grupos sociales de las maras, la cárcel es un escalafón, símbolo de respeto y dignidad. Así la función reguladora de la vergüenza adquiere otro código en el grupo y en vez de debilitar la pulsión agresiva, la fortalece. 

         En cuanto a sentimientos se refiere, estos son de carácter privado, quiero decir es la experiencia privada y mental de una emoción. De modo que puedes observar tus emociones nutrir tus propios sentimientos. En el caso de aquellas pandillas la consciencia de sus emociones son constantemente obturadas, suelen parecer confundidos, no tienen claridad del pensamiento y tampoco del juicio. Por ejemplo entrevistando a un pandillero le preguntaban porque mataban a otro pandillero y el contestaba que así era, y así debía de ser. Inmediatamente se le preguntó, bueno pero entonces esto nunca va a acabar y el otro sin entender la extensión de sus palaras volvió a contestar que así era, porque así debía de ser (Philipson, 2006).

          (Damasio, 2000) Tuvo un paciente que accidento la zona del cerebro que está vinculada con las emociones y a pesar de permanecer intacto el razonamiento y tener habilidades matemáticas, perdió su capacidad de juicio, de esta manera se dedujo que la capacidad de razonar bien depende de el equilibrio emocional.

 

 

CONCLUSIÓN

Difícilmente se piensa en los grupos delictivos como algo de lo que debamos aprender, sin embargo me parece que hemos equivocado la ruta desde que trazamos nuestro camino. Maslow establece una jerarquía de necesidades básicas con la que se puede llegar a la autorrealización. Pero en una sociedad capitalista y cada vez más desigual no se puede ni siquiera cumplir con la más básica,  la alimentaria, la seguridad: casa, empleo, recursos, salud. Y si carece una persona al menos de lo más básico su capacidad de desarrollar sus emociones se verá afectada y disminuida. Las pandillas como la Mara ofrece una autorrealización distinta, y se compromete brindar a sus miembros, seguridad, afiliación, cubriendo las necesidades básicas. Pero ¿qué debemos aprender de los Maras” Tal vez en pensar más en los otros, en dejar de buscar el beneficio propio y emplear recursos para ayudar, tener una consciencia nosóstrica. Dejar de excluir a las personas empezando por los miembros de nuestra familia, escuchar al otro. ¿Acaso esos grupos delictivos les ofrecen mucho más de lo que nosotros les podemos ofrecer? La respuesta es evidente.

           Aprender de ellos es una manera de reconocer nuestra responsabilidad en el abandono que nosotros mismos hemos creado para su propio y nuestro infortunio. La realidad es que estamos conectados y cada uno de nosotros posee una parte de responsabilidad en esta  violencia pronunciada.    

 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA.

Belmont, S. (Dirección). (2006). Mara Salvatrucha, MS-13 Documental [Película].

Clavería, J. R. (2011). Los Maras "El fenómeno criminal del s XXI. Galileo , 1-42.

Damasio, A. R. (2000). Emoción y sentimiento. En A. R. Damasio, Sentir lo que sucede (págs. 55-70). Chile: Andrés Bello.

Philipson, A. (Dirección). (2006). Documental [Película].

Santacruz, M. L., & Arana, R. E. (2002). Biomédica , 383-397.

Zuñiga Nuñez, M. (Abril de 2010). Historia crítica. Recuperado el 25 de Abril de 2015, de La guerra civil salvadoreña en el recuerdo de niñez de un pandillero: http://historiacritica.uniandes.edu.co/view.php/643/index.php?id=643

Visto 3212 veces Modificado por última vez en Viernes, 10 Julio 2015 07:06

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