Miércoles, 25 Marzo 2015 08:28

¿Los animales como parámetro psicológico?

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  “Los animales saben

 que no nos sentimos muy  seguros en casa,

dentro del mundo interpretado”.

Riner Maria Rilke.

 

 

Keller y Marian Breland, seguidas por el impulso del conductismo se toparon con varias interrogantes, cuando intentaron enseñar a un cerdo a tomar monedas e intercambiarlas por comida. El cerdo aprendió la conducta, sin embargo, un suceso no tan extraño en su conducta, interfirió con dicho aprendizaje, el de hozar con el hocico el suelo. Esta conducta innata para buscar comida, dejó en entre dicho lo que aseguraban los conductistas, y el cerdo olvidó por completo aunque de ello dependiera su vida, intercambiar monedas. Fue Wolfang Köhler, psicólogo Gestalt quién se le ocurre experimentar con un chimpancé y decide ponerle dos cañas que se pueden ensamblar, de manera que si lo logra, puede alcanzar el alimento que está fuera de su alcance. Después de varios intentos, el chimpancé frustrado se detiene y con una comprensión súbita, sin ensayo previo, une las cañas y consigue su objetivo. El instinto produce que el organismo aprenda nuevas conductas.

La gran diferencia entre la inteligencia de una chimpancé y un ser humano estriba en que éste último puede tener pensamientos simbólicos, y razonamientos abstractos. Mientras que los chimpancés  viven inmersos en un presente perceptivo, no se ocupan del pasado o del futuro simbólicamente, lo más que pueden lograr a aprender es una conducta instrumental y en este caso una comprensión súbita.

Sin embargo nuestra  especie ha tenido que pagar un precio alto por  esta capacidad de pensamientos simbólicos, esta plasticidad “adaptativa” que supera funciones superiores a cualquier otra especie:

La intuición, puede lograr que un animal sepa cuando existe un peligro, cuando lo acecha su depredador, es  una especie de orientación momentánea que sacude el organismo y les ayuda a sensibilizarnos, o incluso a tener una comprensión súbita como ocurrió en el experimento de Kölher,  para cubrir nuestras necesidades fisiológicas.   Sin embargo nuestra especie ocupada por su pensamiento abstracto ha generado humanos con poca orientación organísmica,  produciendo desórdenes conductuales y mentales.

Porque en esta búsqueda de saber quién es sano y quien no lo es, se podría encontrar un nuevo parámetro establecido por las conductas propias de otras especies. Quizá una de las tareas de la psicología sea reconectarnos con nuestros instintos y con el presente perceptivo.


REFERENCIAS

Breland, K. and Breland, M. (1961) The Misbehavior of Organisms, http://psychclassics.yorku.ca/Breland/misbehavior.htm. Krebs, J. R. and Davies, N. B. (eds.) (1978) Behavioral ecology. Sunderland, MA. Staddon, J. E. R. (ed.) (1980) Limits to Action: The Allocation of Individual Behavior. Academic Press, New York. Staddon, J. E. R. (1981) Cognition in animals: Learning as program assembly. Cognition 10, 287–294.

Visto 1122 veces Modificado por última vez en Miércoles, 25 Marzo 2015 14:47

1 comentario

  • Enlace al Comentario Guillermo H. Arrieta Miércoles, 25 Marzo 2015 15:11 publicado por Guillermo H. Arrieta

    Hola. El contenido es muy bueno y me parece, de alguna manera muy adecuado, sin embargo creo que el pensamiento simbólico o las capacidades del Neocortex no participan tan activamente en los trastornos, si pensamos que procesos como la intuición deriva de los recuerdos del sujeto, que muchas veces fueron aprendidos con estímulos y respuestas, nos encontramos bajo un comportamiento conductista, que no podemos evitar y que es inconsciente, el consciente que se puede decir que es el pensamiento simbólico o abstracto, nos permite traer esos recuerdos de la memoria y así como tú ahora poder pensar si lo que estamos haciendo bien es adecuado para nuestro funcionamiento, para mi esto no supone el origen de los trastornos, más bien todo lo contrario, pero cuando las señales intuitivas o inconscientes tienen una fuerte contradicción entre si, mandan señales desde la memoria al consciente con muchos errores, recordemos que la memoria forma parte de las cogniciones y de ella vamos a construir una realidad que va a procesar el pensamiento abstracto, al estar marcadamente alteradas estas señales, la conducta en muchos casos ni es procesada por las funciones superiores del Neocortex y termina el proceso en sistemas como el amigdalino, que simplemente hace que la persona ataque o hulla, como en el miedo o la ira, esto no pasa por el pensamiento simbólico, hasta después que reflexionamos sobre lo sucedido, y decimos, ¡huy! la regué toda. ahora el yo intentará justificar sus acciones, y guardará nuevos datos en la memoria. Creo que la clave está en cómo se guarda los datos en la memoria y que gran parte de los trastornos que no tienen una base biológica, son simplemente por la forma en que vivimos en la sociedad, esto es un aprendizaje implícito, que puede ocurrir de una manera incidental, y que no necesariamente requiere conciencia acerca de los contenidos o procedimientos que se están aprendiendo.

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