Miércoles, 25 Marzo 2015 02:32

Psicología clínica

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 ¿El dolor  podría mostrarse con la sangre? ¿Una nota dulce de la voz  acercarnos al sufrimiento humano? Si alguien nos  mira, y precisa de nuestra mirada, de manera poco científica podríamos entender lo que padece. Conectarnos a otro hombre se adelanta a cualquier descubrimiento científico, ¿Qué puede hacer la ciencia?,  sino teorías alrededor  de una realidad  que se escapa ante los intentos por conectar sus sucesiones. No debemos olvidar que las  ciencias deslumbran al hombre cuando son  capaces de medir y describir la realidad como un sistema mecánico predecible, imagino la sensación de  Newton  cuando pudo observar  la imaginería que existe entre la olas del mar y las fuerzas gravitacionales de la luna, esta fascinación por entender la realidad impulsó el avance científico, y los descubrimientos sucedieron uno tras otro, develando una capa del misterio, aunque poco a poco y sin saberlo, su luz corría las cortinas como nubes en el cielo y pronto cubrirían la tierra con su frialdad  oscura.

Albert Einstein se da cuenta de que no todo se puede medir, ¿acaso Dios juega a los dados? y a pesar de sí mismo, ofrece  con su teoría de la relatividad, los principios de la física cuántica. Ciencia que establece que conductas del macrocosmos se sostienen sobre la frágil e inestable estructura del micro-universo.

No obstante la ciencia avanza manipula y controla, de la misma forma la psicología clínica con el deseo de albergar en ella la solución del malestar, la enfermedad y la anormalidad, busca erguirse como ciencia positivista, e idea maneras  para abolir el azar y conducir a la cura de las enfermedades mentales. Para lograrlo le es indispensable que el hombre  pierda su condición de sujeto y adquiera las propiedades inanimadas de un objeto. Sólo así será posible acceder a él sin miramientos para practicar lobotomías, electrochoques, inducir el coma a base de insulina, suministrar medicamentos sin prescripción o diagnostico alguno. ¿Pero acaso no es indispensable para la psicología clínica olvidar su aspiración positivista y reencontrarse con su carácter de contacto humano?  (Quezada, 2007)

 

“El emperador Federico II, interesado en la literatura y las lenguas, decidió estudiar a los recién nacidos con objeto de conocer que lengua hablarían primero, para tal efecto los puso en manos de nanas a las cuales prohibió, que les hablaran o hicieran gesto alguno. El resultado fue que los pobres niños murieron antes de pronunciar palabra alguna. Este experimento se repitió en1940 con el fin de evitar que los niños recluidos en orfanatos enfermaran de padecimientos infectocontagiosos. Se ordeno a las enfermeras que evitaran el contacto físico y hablaran con los niños, que usaran mascarillas faciales y guantes—a manera de los cirujanos— y estar lo menos posible con ellos, el resultado fue que los infantes enfermaron de las dolencias que se quería prevenir y la mortalidad llegó al 100 por ciento”.

 

Esto demuestra el beneficio el hombre obtiene con el contacto de otro hombre,   y el perjuicio al ser tratado como objeto. Por lo  tanto dadas las condiciones, difícilmente la psicología clínica podrá ascender a la rama de las ciencias positivistas, precisamente porque la realidad rebasa todo condicionamiento mecánico y preestablecido,  la conducta humana es más difícil que la formulación de leyes y conceptos, debido a que la vida y la realidad es impredecible y existen múltiples factores que afectan su desarrollo.

 Entonces ¿cómo se aplica la clínica?,  precisamente  la psicología se alimenta y nutre de las diferentes corrientes, el humanismo, funcionalismo, conductismo, cognitivismo, psicoanálisis que  y más que su historia son su esencia y naturaleza clínica. De hecho la psicología más que excluir integra, y la integración en la psicología es totalmente interdisciplinaria, no está por demás argumentar que también ciencias que parecen totalmente alejadas de la psicología se instauran  portentosamente para anclarse en ella como la teoría de los campos mórficos de la física cuántica.  (sheldrake, s.f.)  

Ahora pareciera que la psicología clínica  fuera a inclinar su balanza pesadamente hacía lo oscuro, y vincularse con ciencias desechadas  y poco útiles al hombre como lo es la filosofía, ¡qué horror! Dirían algunos,  y no es extraño que así sea. Dado que la filosofía implica el contacto con las emociones, la vida y la naturaleza. Pero no es nada extraordinario que hoy en día las personas escapeen a toda costa de sus propias emociones, evitando el contacto natural con el dolor y el sufrimiento. ¿ Pero no es el dolor y el sufrimiento el contacto permanente con la clínica de la psicología?

¿Y luego cómo pretende lograr esta unión la psicología clínica? Desde luego que debe existir el nexo de sus corrientes y las preguntas básicas para todo hombre, ¿qué es el bienestar?, ¿mi bienestar es el mismo que el de otro? ¿Si no es así, como conducir a su propio bienestar? La Psicología clínica abre sus  sentidos y atiende  el sufrimiento, lo asimila y se hace responsable de adquirir herramientas, estrategias, técnicas que ayuden al paciente a la asimilación de su dolor, pero también acompaña para lograr el apoyo y terminar con  el auto-apoyo. Aquí debo hacer un paréntesis.

En este sentido  he escuchado a muchos compañeros expresar sus buenas intenciones de estudiar psicología clínica  para ayudar a los demás. Ayudar a otro no puede implicar una relación reacción- estímulo como afirmaban los conductistas, debe existir una relación correlativa. A diferencia del laboratorio donde una persona modifica un organismo, debemos entender que el hecho de estar con otra persona puede modificar nuestra manera de comportarnos, dice (Sartre, 2005) “seremos capaces de comprender que yo soy sólo porque otro ser humano me mira y me contempla” El psicólogo clínico explora las emociones del paciente, para esto es necesario interactuar con nuestras propias emociones, nuestros propios  rezagos y aprender de la mano del paciente, a ayudarnos.

 Lejos de evitar el dolor y el  sufrimiento, perdiendo  el sentido de la realidad, obturando los sentidos. Se escucha, se mira, se es con el otro,  porque el otro no sólo es alguien, sino el único camino posible para  saber y conocer más sobre sí mismo.

 

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Fowler, N. A. (2010). Conectados. México.: Santillana ediciones generales.

Mario Cantu Gundlach. (31 de 12 de 2009). www.auxilioavictimasdecrimensiquiatrico.­org. Recuperado el 17 de 11 de 2013, de http://www.youtube.com/watch?v=OCFLO18CUQo

Perez, C. L. (12 de 05 de 2006). Acta colombiana de psicología. Recuperado el 17 de 11 de 2013, de portalweb.ucatolica.edu.co/easyWeb2/acta/pdfs/n13/art9acta13.pdf

Psicología, Sociedad Mexicana de. (2007). El código ético del psicólogo. Mexico,D.F.: Trillas.

psiconex. (2009). La psicología clínica hoy: pluriversos. En G. P. J.. Colombia: Pdf.

Quezada, F. O. (2007). Amor y desamor. México: Taurus.

Sartre, J. P. (2005). El ser y la nada. Argentina: Losada.

sheldrake, R. (s.f.). madera invisible. Recuperado el 17 de 11 de 2013, de http://constelacionesfamiliaresidrislahore.blogspot.mx/2008/08/los-campos-morficos-rupert-sheldrake.htm

 
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